Mi amada eternidad:
Miro al cielo y sólo puedo cavilar sobre qué significa ahora la palabra amor. No encuentro un sentido para esas letras, aquellas que todos dicen haber alcanzado y que para mí son tan ajenas.
Quiero que sepas que después de algún tiempo, hoy comprendo que aquello era el verdadero cariño.
Te conocí y te amé, ahora lo sé. En nuestro caso la distancia no es el olvido, sino el continuo recuerdo, originado por un infinito amor. Te necesito más que nunca, pero conozco que nuestro encuentro en la Tierra es inadmisible. Pienso en tu vida lejos de nosotros y sólo espero que estés en tu merecida gloria, y es que a veces el destino no es del todo justo.
Recuerdo los felices momentos que pasamos junto a ti, todos éramos uno, supeditados a tu compañía, nos resultabas imprescindible. El agua que calmaba nuestra sed, el fuego que encendía la hoguera, el abrigo que nos protegía del frío invierno, el ángel de la guarda que hoy nos trae la paz. Acostumbrarse a amar en la distancia se me hace amargo.
Aquellas advertencias, las que nunca quise escuchar, quedan como un tatuaje, y para el resto de mi vida quiero dejarlo marcado. Cada uno de mis actos permanece bajo la evocación de tus sabias palabras, transparentes como tu mismo ego.
Te pido que no te asustes si llaman a nuestra puerta, creo que dejaste en mí alguien cómo tú, que intentará seguir tus pasos, aunque yo no puedo llegar a existir en la inmensa bondad que te caracterizó. No te alarmes ante nuestras circunstancias, te aseguro que voy a andar con pies de plomo, cómo tu me aconsejabas, y siguiéndote nunca me equivocaré. La confianza en tu cercanía me alienta y crea en mí una coraza. Doy un trozo de ella a cada uno de nosotros, ya conoces que en algunas ocasiones se nos hace necesaria.
Amar en silencio, ahora más que nunca. Para aquellas lenguas insaciables de las desgracias ajenas, tu ser se presencia en el olvido; para nosotros, tu alma es lo único que nos queda. Sobrevivo censurando gritos retóricos al destino, y perduro tácitamente para evitar que me perciban. Ellos existen por unas imaginarias creencias, y aún siguen pensando que la indiferencia se apoderó de nosotros. ¿Pero que saben del amor? Pues para esos aquellos se lo voy a explicar: amar es vivir recordando. Sentir por un alguien de este universo es sólo parte de nuestra vida en esta Tierra, y como todo lo mundano, esta creación ha de abandonar. El amor del que yo hablo es el que persiste más allá de nuestro razonamiento, donde ese cariño se hace eterno en medio de lo infinito. Últimamente tengo la sensación de haber quedado bajo la protección de una burbuja creada por alguien. Creo que el artífice de esta pompa has sido tú. Segura estoy de tu presencia, pero aún más lo estoy de tu defensa perpetua. Atada permanezco a tu amparo, sabes que el mundo físico aguarda demasiados infortunios. Son muchas las ocasiones en las que me evado en mi mundo, no quiero ser consciente de una existencia injusta. Me limito a ese «carpe diem» que ahora vivo más que nunca. Sé que no es del todo correcto, pero tampoco lo fue tu repentino abandono.
Me desespero, me ahogo en el mar de mi único dolor, me hundo en las silenciosas lágrimas de mi alma. Tú que me conoces mejor que nadie, sabes también que mi ego queda cerrado a dialogar y abrirme al destino. Es por ello que la acumulación de palabras calladas me impiden continuar, sin poder aullar como un lobo en medio de la noche. Necesito que me des tu resuello para aprender a respirar en medio de esta locura.
Por cierto, sigo luchando por mantener ese pacto que creamos tú y yo. A veces el tramo de camino augura demasiadas piedras, y aunque me tropiezo, siempre intento levantarme. Las heridas que quedan cicatrizan pronto, sigo pensando que no me desatiendes. Y cuando llegue el día de ese final, mi triunfo lo rendiré para ti. Ése mismo que tanto amaste y el que también me ayuda a buscar las maravillas que están escondidas. Y a pesar de que el sol no brilla para mí todos los días, puedes quedarte tranquila porque estoy aprendiendo a ser feliz.
Todo esto que te cuento no es más que la apertura de un corazón que ha quedado cerrado durante largos años. A veces pienso que una palabra a tiempo hubiera sido suficiente para mantener tu alma en paz. Y es entonces cuando empiezo a creer que ha sido necesaria tu desaparición para darme cuenta de que el amor infinito existe sin condiciones; ahora, que no te tengo, me hago amiga de este sentimiento.
También conozco que me observas, y que eres consciente de mi soledad momentánea. No tengo la certeza del origen de la misma, hay ocasiones en las que pienso que son fruto del egoísmo. Quizá es que cuando la vida te ofrece el éxito soñado hay aspectos que permanecen vacíos. Es por ello que no quiero atarme a la yermo de mi fugaz desesperación, sé que no lo admitirías porque siempre estarás ahí para evitar que mi corazón vague por el desierto de la locura.
Es curioso cómo, desde que te fuiste, comenzó para mí una época enturbiada por tu ausencia, y sin embargo el tiempo no tardó en abrigarme con la dicha. Aún no comprendo tu repentina muerte, de la misma manera que tampoco deduzco la razón por la que soy merecedora de todos los reconocimientos que llegan a mí. Insisto, sé que todo esto lo percibes desde el cielo, y eso me ayuda a mantener la calma, a pensar en un encuentro fuera del cosmos, a abrirme al misticismo para hallarte en otra dimensión.
Ayúdame a perdurar en el recuerdo de tu mirada, en el anhelo de existir por un fin, en la lucha del presente y del mañana, cada día más dificultada por nuestro entorno. Conoces que a menudo nos encontramos con malas yerbas, a veces resulta difícil cortarlas, por muy buenas herramientas de las que dispongamos. Sabes también que la fuerza de la incomprensión ha secuestrado a ese ego de apariencia valiente, pero en el fondo se trata de una veleta movida por grandes ventoleras. Sin embargo, sigo confiando en que no permitirás una desafortunada caída para él, si nosotros empezamos a ser felices, creo que tampoco debería escaparse de tus manos momentos de regocijo para su persona.
No pretendo alargarme más en palabras sobrantes, quizá lo único importante de esta semblanza de nuestra existencia sea la constancia que he dejado de mi amor por ti. Ahora, y para siempre, más intenso que nunca, porque tu repentina ausencia despertó aquello que nunca supe. Te quiero.
viernes 2 de noviembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Era el momento de abrir tu corazón a todos esos sentimientos escondidos por el miedo a parecer débil. Espero que sigas con la fuerza que te carectiza, aunque aún no te la creas demasiado. Algunos recuerdos son imborrables y los que pretenden difuminarse deben ser reforzados con el amor y el respeto que sientes por ella. Precioso lo que has escrito maría, te fecilito.
Un besazo.
No te puedo decir más que dos cosas:
La primera de ellas, enhorabuena, y la segunda, que estoy llorando.
Por fin te has abierto, y por fin has dejado brotar tus sentimientos, tus sentimientos se han convertido en una realidad después años de silencio. Te felicito por eso, por fin eres tú, la de verdad. El primer paso es conocerse, el segundo darse a conocer.
No dudes de su orgullo y de lo contenta que está por tí, lo afirmo porque lo sé.
Te quiero cariño.
Marina
Publicar un comentario en la entrada