La crisis de subsistencia se fue amainando y, al comienzo de la transición, Jaén empezaba a despertar de una larga pesadilla. Los tiempos de desarrollo fueron difíciles, pero gracias a la bonanza económica se superaron los baches.
Los entrevistados coinciden en la tesis de que la época franquista y la proclamación de la ley de Fraga en este misma etapa, supuso muchas dificultades para la profesión periodística, al mismo tiempo que la privación de la libertad de expresión. Los profesionales se vieron obligados a inventar fórmulas mediante las que expresar su opinión sobre ciertos temas. El recurso más utilizado fue el “Diario Hablado”, desarrollado por Fernando Arévalo y Vicente Oya en Radio Voz de Jaén. A través de este espacio informativo, ambos leían los periódicos del día, rescatando las columnas de opinión más interesantes, y que, de alguna manera, hablaban sobre sus posturas en desacuerdo en cuanto al régimen.
En lo que se refiere a la tesis inicial propuesta, es decir, en que medida influyó la transición en la prensa jiennense, se puede concluir que esta etapa supuso un avance en la libertad de expresión. En 1977 se impulsaba un decreto mediante el cual se eliminaba la censura impuesta por Fraga y se permitía la libre circulación de ideas. Esto, evidentemente, también llegó de igual forma a Jaén, y los periodista, de modo paulatino, pudieron disfrutar de esa ansiada emancipación en sus textos.
Desde 1977, el socialismo fue el protagonista en el poder, con Emilio Arroyo como primer alcalde democrático en la capital. Después, la izquierda seguiría marcando su terreno, hasta el año 1995, en el cual sufre un descenso para dejar paso a al Partido Popular. Actualmente continúa en el poder, bajo la alcaldía del popular Miguel Sánchez. Lo cierto es que la sociedad de la capital jiennense se ha caracterizado por una marcada tendencia conservadora a lo largo de su historia. La transición trajo el cambio en la población, ya que a su vez, fueron muchas nuevas generaciones las que se sumaron a la vida política y expresaban su ideología libremente. Todos los jóvenes eligieron la izquierda como tendencia ideológica.
El hecho de que Jaén haya superado en venta a Ideal puede deberse a los principios políticos de la mayoría de la población jiennense. Además, su información tiene un corte más popular que la que presenta Ideal, y se introduce mucho más en información ciudadana. Por otro lado, su diseño, que en ocasiones incluye color, llama más la atención a la audiencia, mientras que Ideal, erigido como periódico serio, no utiliza este recurso visual.
Dado que Jaén es un diario que lleva muchos años más implantado en la provincia que Ideal, y plantilla también es mayor, al igual que sus instalaciones y personal de fuera de la redacción. Jaén cuenta con la ventaja de tener su propia rotativa, mientras que Ideal depende de la central granadina para realizar esta función. Esta circunstancia es bien conocida por el lector, y quizá sea otro hecho que lo lleve a decantarse por Jaén, ya que conoce sus ventajas burocráticas respecto a su opositor.
La actualidad mediática de la capital jiennense viene determinada por el protagonismo indiscutible del diario Jaén, tal y como demuestran los datos. Por otra parte, es importante destacar la presencia de RNE, COPE, SER y Onda Cero en el campo radiofónico. En lo que respecta al ámbito televisivo, Localia, Onda Jaén y Canal Sur llevan a cabo la programación local, con la salvedad de que el último se limita a la desconexión provincial de media hora. En todos los casos citados, los medios son rentables y cuentan con profesionales a su servicio, ya que hablamos también de empresas a nivel nacional o autonómico, y con cierta trayectoria en el mundo de la comunicación. Sin embargo, la crisis de RNE también ha afectado a este medio en la capital, ya que algunos de sus empleados han sido despedidos, destacando la prejubilación de su directo tras 25 años al frente de RNE.
Los contratos son, en la mayoría de los casos, correctos que cumplen las condiciones mínimas que el empleado requiere. Sin embargo, y al igual que pasa en el resto de medios de comunicación del país, algunos trabajadores se ven sometidos a convenios que incluyen sueldos ínfimos y se olvidan de los preceptos sociales y laborales que todo empleado ha de tener.
El diario Jaén, el más vendido
El hecho de que el periódico de ideología socialista Jaén tenga una mayor difusión, se debe, principalmente, a factores sociales. Esto viene dado porque la mayoría de los pueblos de la provincia poseen ayuntamientos de izquierdas, en concreto afiliados al PSOE. De este modo, resulta evidente que el lector se incline por la compra del Jaén, no ya solamente por la tradición de esta publicación, sino porque además es el elenco ideológico para la mayoría de los jiennenses. De los datos obtenidos del Ministerio de Administraciones Públicas se deduce lo siguiente, en lo que se refiere a la proporción de la población y sus tendencias políticas:
- Pueblos de entre 5.000 y 10.000 habitantes: La mayoría de ellos tienen un equipo de gobierno local socialista. Alrededor de 50 municipios con estos datos cuantitativos, por tanto, comprarían el diario Jaén.
Dentro del número de habitantes citados, existen al menos 19 localidades cuyos ayuntamientos están gobernados por el PP.
- Pueblos de más de 10.000 habitantes: Al menos cinco municipios tienen un alcalde socialista. En este sentido, hay que destacar que Linares, una ciudad de 60.000 habitantes, también participa de esta tendencia ideológica.
En lo que se refiere al PP, tan sólo lo apoyan dos localidades: Úbeda, con 33.000 habitantes, y Andujar, con 38.000
Dados los datos, se debe destacar que el predominio de una ideología socialista en la mayoría de los pueblos de la provincia constituye un factor importante que contribuye a la alta difusión del diario Jaén.
Por otra parte, cabe destacar que el diario Ideal es el más vendido en la capital, si se tiene en cuenta que se encuentra gobernada por el PP. De este modo, y dada la tendencia conservadora del citado periódico, resulta evidente pensar que es el protagonista en una ciudad de 100.000 habitantes.
viernes, 2 de noviembre de 2007
Bailén. 1808
“Las guerras seguirán mientras que el color de la piel sea más importante que el de los ojos” Bob Marley
“Al vencedor de los tiranos de Europa y libertador de Andalucía”. Con esta inscripción se homenajeó en Málaga al General en Jefe Teodoro Reding, al término de su victoria en la Batalla de Bailén de 1808.
Poco, o casi nada, sabemos de este señor, que fue el protagonista de la crónica de un triunfo no anunciado, en aquel caluroso 18 de julio de 1808. Sin embargo, antes de destacar su perfil profesional, y las pautas que llevaron a Reding a encabezar la victoria española, es preciso recorrer su biografía.
Teodoro Reding nace en Suiza el 3 de julio de 1755. Venía de una familia con una larga trayectoria militar, así su padre fue Comandante Militar. Según afirma el Dr. Keller, Teodoro sale de una familia que ha dado 200 oficiales suizos al servicio extranjero. Desde la instalación de los Borbones en España, en 1701, hubo descendientes de Reding en España. En cuanto a su personalidad, creció con unos fuertes rasgos de amor a la libertad, patriotismo y valores cristianos, según afirma Marra López en su obra “Teodoro Reding en la España de su tiempo”. Estas características, arraigadas desde su infancia, explican quizá su tesón en la lucha y su ternura hacia España. Fueron diversas las circunstancias que lo trajeron a nuestro país para desarrollar su vida pública, pero se convirtió pronto en poeta de otra tierra, la española, y la población lo acogió como a un ser celestial.
De forma especial nuestro héroe estuvo ligado a la ciudad de Málaga, llegando a ser Gobernador Político y Militar de la misma, en la primavera de 1806. Prueba de su paso por este rincón de Andalucía es el Paseo que lleva su nombre, ornamentado de tiendas con la denominación “Reding”. Su popularidad en territorio malagueño creció velozmente, ya que le dio una nueva imagen a la ciudad, la cual gracias a él se plagó de nuevas calles, paseos, fuentes y construcciones públicas. Pero aquí no acaba su paso por Málaga. Hablemos ahora de la entrada de los franceses en España, allá por el 27 de marzo de 1808. El 8 de mayo llegó la comunicación oficial del alzamiento popular del 2 de mayo, en Madrid. El pueblo malagueño comienza a estar intranquilo. Teodoro empieza a organizar a las tropas, con el fin de calmar a la masa, y es en este momento en el que el Gobernador de la ciudad malagueña despierta un sentido de lealtad hacia una patria que no es la suya, pero que pronto la hace de su carne: España. En estas circunstancias, y ante la revolución formada en la ciudad, Teodoro Reding fue llamado por una gran multitud “Caudillo” de Málaga.
Sin embargo no todo fue un camino de rosas para el Gobernador Político de Málaga. Entre 1803 y 1804 graves epidemias asolaron a la ciudad, por lo que se encontró con una situación poco propicia para una persona que debía resucitar a un pueblo entero. Pero su tenacidad fue más fuerte que las sombras que le rodeaban, así es que fue él personalmente quien conoció de forma directa esas calles desahuciadas, esas miradas vacías, esos rostros inertes, esas manos del pueblo malagueño que pedían a voces un milagro que reavivara su amada ciudad. Y así Teodoro la hizo suya, de nuevo adivinamos en su persona un temible afán patriótico que le llevó a ser fiel a todos los territorios que pisaba, de ahí que sus victorias fueran correspondidas, por esa voluntad que le llegaba de la mano de Dios.
Entre tanto, no olvidemos, Reding continuaba añorando su Suiza natal, fe de ello son las numerosas cartas escritas a su hermano Nazario, al que tuvo al tanto de la situación que vivía diariamente en España, que se convirtió en la Tierra Prometida que él creó con su diligencia. Veamos, pues, en ejemplo de estas misivas que hizo Teodoro a su hermano, en el que cuenta a Nazario los sufrimientos que hacen presa a Málaga. “Todas estas desgracias me afectan y me ponen cada vez más triste y veo venir el fin de mi vida con resignación. Cada vez que me llega una misión triste, pienso que todavía puede ser peor, pierdo todo entusiasmo y me doy cuenta de la mala fortuna de mi vida”. Quizá la única forma que tenía nuestro héroe de confesar sus miedos interiores era a través de estas cartas, y da la sensación, según sus palabras, de que Nazario se convirtiera en su confesor particular. Tampoco podemos olvidar que la misión de Reding estuvo jalonada en todo momento por su creencia en Dios. A él se encomendaba en cada uno de sus pasos, incluso en la lucha más encarnecida, como fue la Batalla de Bailén, rogaba al Señor que le tendiera su mano.
Pasemos ahora a uno de los asuntos claves en la vida de Teodoro Reding: la Batalla de Bailén. No pretendo crear con esto una efeméride de aquella lucha, simplemente hacer una semblanza del asunto para explicar el protagonismo del General en esta ofensiva. Antes de llegar a Bailén, el 3 de julio marchó a Granada para encargarse del mando de las tropas de este Reino, y dirigir su organización. Y con este mismo cometido llegó a Bailén. En este momento, las fuentes francesas pueden dividirse en tres grandes grupos según que defiendan o ataquen: Napoleón, Dupont o Vedel. En un primer momento, la División de Reding se estableció frente a Menjíbar. En esta posición, Teodoro, General en Jefe, se dio cuenta de que el movimiento de Vedel avanzaba hacia Andujar y así fue como inmediatamente atacó a las tropas francesas, en la mañana del 16 de julio de 1808.
Después, las tropas de Vedel se encontraban en La Carolina y avanzaron hacia Bailén. De este modo Reding decide que es momento de enfrentarse cara a cara con el enemigo, y la historia hizo que el territorio bailenense lo convirtiera en una celebridad. El 18 de julio, con el general francés Dupont al frente de las tropas, Bailén se convierte, desde las 9 de la mañana de ese día en una tierra de nadie, presa del fuego y del humo. Cuenta Andrés Oliva Marra- López que las distintas tácticas utilizadas por Reding, siempre al mando de Castaños, le hicieron ganar la cruzada. Teodoro fue, sin duda alguna, un artífice de la lealtad a ultranza, y esto le valió para que sus deseos se convirtieran en una realidad.
La humildad de Teodoro también se dejó entrever en la batalla, pues, apenas empezada la disputa, permitió que fueran los soldados franceses por agua, sin armas a la noria de la huerta de Lázaro Medina, que se encontraba entre los dos ejércitos y muy inmediata la línea de los españoles. Nuestras tropas tenían ventaja sobre sus adversarios, ya que habían recibido durante todo el combate auxilio y ayuda de la población civil.
El General Gómez de Arteche nos cuenta: “Reding y sus soldados ejecutaron el plan de Castaños de un modo admirable, ésta es su gloria”. Efectivamente, el éxito del General en Jefe se hizo notar, así lo demuestran los escritos que llegan hasta nuestro tiempo. De la misma forma, Málaga, su amada patria, que recibió de forma oficial la noticia de la victoria el 25 de julio, hizo celebrar una Misa en honor a Teodoro Reding, en la iglesia de la Victoria. Hacia el mes de octubre del mismo año ofreció a S.M. Fernando VII la continuación en el gobierno de Málaga, anticipando su protección y servicios en cualquier destino en que se hallase. De nuevo se hacía un hueco en la ciudad malagueña, eso sí, ahora con la gloria entre sus manos.
Poco después se vería inmerso en otra lucha: la batalla de Balls en Tarragona. Pero el cuerpo de Reding, preso de la enfermedad y del cansancio, hubo de enfrentarse a su peor enemiga, a la cual ya no pudo ganar. El 23 de abril de 1809 le sorprende la muerte en Tarragona. La comunicación oficial llegó pronto a la Suprema Junta Central Gubernativa del Reino de Granada, firmada por Tomás Verí: “Con el mayor dolor participo a V.M: la muerte del General en Jefe de este Ejército y Principado Don Teodoro Reding, acaecida a las dos menos cuarto de la madrugada del día de hoy. Las virtudes militares que le adornaban, el celo y el patriotismo que tantas veces había manifestado a la faz de todo el Principado, derramando su sangre en su defensa, en servicio y equidad conocida y la confianza ilimitada, que se tenía en su probidad y talentos, ha causado un sentimiento general en toda la Provincia y el Ejército”.
Ahora podemos comprobar que la memoria de este suizo queda plasmada por las calles de Málaga, ornamentadas con su nombre 198 años después de su victoria en Bailén. Hombre sagaz, humilde, inteligente, tremendamente humano y cristiano. Estos son algunos de los valores que marcaron una vida llena de laureles que consiguió gracias a su entusiasmo por las causas perdidas. De esta forma hizo historia, como General en Jefe bajo las riendas de Castaños, del cuál aprendió la estrategia de la disciplina y la honradez, para salvar a un pueblo que era preso de la injusticia francesa.
“Al vencedor de los tiranos de Europa y libertador de Andalucía”. Con esta inscripción se homenajeó en Málaga al General en Jefe Teodoro Reding, al término de su victoria en la Batalla de Bailén de 1808.
Poco, o casi nada, sabemos de este señor, que fue el protagonista de la crónica de un triunfo no anunciado, en aquel caluroso 18 de julio de 1808. Sin embargo, antes de destacar su perfil profesional, y las pautas que llevaron a Reding a encabezar la victoria española, es preciso recorrer su biografía.
Teodoro Reding nace en Suiza el 3 de julio de 1755. Venía de una familia con una larga trayectoria militar, así su padre fue Comandante Militar. Según afirma el Dr. Keller, Teodoro sale de una familia que ha dado 200 oficiales suizos al servicio extranjero. Desde la instalación de los Borbones en España, en 1701, hubo descendientes de Reding en España. En cuanto a su personalidad, creció con unos fuertes rasgos de amor a la libertad, patriotismo y valores cristianos, según afirma Marra López en su obra “Teodoro Reding en la España de su tiempo”. Estas características, arraigadas desde su infancia, explican quizá su tesón en la lucha y su ternura hacia España. Fueron diversas las circunstancias que lo trajeron a nuestro país para desarrollar su vida pública, pero se convirtió pronto en poeta de otra tierra, la española, y la población lo acogió como a un ser celestial.
De forma especial nuestro héroe estuvo ligado a la ciudad de Málaga, llegando a ser Gobernador Político y Militar de la misma, en la primavera de 1806. Prueba de su paso por este rincón de Andalucía es el Paseo que lleva su nombre, ornamentado de tiendas con la denominación “Reding”. Su popularidad en territorio malagueño creció velozmente, ya que le dio una nueva imagen a la ciudad, la cual gracias a él se plagó de nuevas calles, paseos, fuentes y construcciones públicas. Pero aquí no acaba su paso por Málaga. Hablemos ahora de la entrada de los franceses en España, allá por el 27 de marzo de 1808. El 8 de mayo llegó la comunicación oficial del alzamiento popular del 2 de mayo, en Madrid. El pueblo malagueño comienza a estar intranquilo. Teodoro empieza a organizar a las tropas, con el fin de calmar a la masa, y es en este momento en el que el Gobernador de la ciudad malagueña despierta un sentido de lealtad hacia una patria que no es la suya, pero que pronto la hace de su carne: España. En estas circunstancias, y ante la revolución formada en la ciudad, Teodoro Reding fue llamado por una gran multitud “Caudillo” de Málaga.
Sin embargo no todo fue un camino de rosas para el Gobernador Político de Málaga. Entre 1803 y 1804 graves epidemias asolaron a la ciudad, por lo que se encontró con una situación poco propicia para una persona que debía resucitar a un pueblo entero. Pero su tenacidad fue más fuerte que las sombras que le rodeaban, así es que fue él personalmente quien conoció de forma directa esas calles desahuciadas, esas miradas vacías, esos rostros inertes, esas manos del pueblo malagueño que pedían a voces un milagro que reavivara su amada ciudad. Y así Teodoro la hizo suya, de nuevo adivinamos en su persona un temible afán patriótico que le llevó a ser fiel a todos los territorios que pisaba, de ahí que sus victorias fueran correspondidas, por esa voluntad que le llegaba de la mano de Dios.
Entre tanto, no olvidemos, Reding continuaba añorando su Suiza natal, fe de ello son las numerosas cartas escritas a su hermano Nazario, al que tuvo al tanto de la situación que vivía diariamente en España, que se convirtió en la Tierra Prometida que él creó con su diligencia. Veamos, pues, en ejemplo de estas misivas que hizo Teodoro a su hermano, en el que cuenta a Nazario los sufrimientos que hacen presa a Málaga. “Todas estas desgracias me afectan y me ponen cada vez más triste y veo venir el fin de mi vida con resignación. Cada vez que me llega una misión triste, pienso que todavía puede ser peor, pierdo todo entusiasmo y me doy cuenta de la mala fortuna de mi vida”. Quizá la única forma que tenía nuestro héroe de confesar sus miedos interiores era a través de estas cartas, y da la sensación, según sus palabras, de que Nazario se convirtiera en su confesor particular. Tampoco podemos olvidar que la misión de Reding estuvo jalonada en todo momento por su creencia en Dios. A él se encomendaba en cada uno de sus pasos, incluso en la lucha más encarnecida, como fue la Batalla de Bailén, rogaba al Señor que le tendiera su mano.
Pasemos ahora a uno de los asuntos claves en la vida de Teodoro Reding: la Batalla de Bailén. No pretendo crear con esto una efeméride de aquella lucha, simplemente hacer una semblanza del asunto para explicar el protagonismo del General en esta ofensiva. Antes de llegar a Bailén, el 3 de julio marchó a Granada para encargarse del mando de las tropas de este Reino, y dirigir su organización. Y con este mismo cometido llegó a Bailén. En este momento, las fuentes francesas pueden dividirse en tres grandes grupos según que defiendan o ataquen: Napoleón, Dupont o Vedel. En un primer momento, la División de Reding se estableció frente a Menjíbar. En esta posición, Teodoro, General en Jefe, se dio cuenta de que el movimiento de Vedel avanzaba hacia Andujar y así fue como inmediatamente atacó a las tropas francesas, en la mañana del 16 de julio de 1808.
Después, las tropas de Vedel se encontraban en La Carolina y avanzaron hacia Bailén. De este modo Reding decide que es momento de enfrentarse cara a cara con el enemigo, y la historia hizo que el territorio bailenense lo convirtiera en una celebridad. El 18 de julio, con el general francés Dupont al frente de las tropas, Bailén se convierte, desde las 9 de la mañana de ese día en una tierra de nadie, presa del fuego y del humo. Cuenta Andrés Oliva Marra- López que las distintas tácticas utilizadas por Reding, siempre al mando de Castaños, le hicieron ganar la cruzada. Teodoro fue, sin duda alguna, un artífice de la lealtad a ultranza, y esto le valió para que sus deseos se convirtieran en una realidad.
La humildad de Teodoro también se dejó entrever en la batalla, pues, apenas empezada la disputa, permitió que fueran los soldados franceses por agua, sin armas a la noria de la huerta de Lázaro Medina, que se encontraba entre los dos ejércitos y muy inmediata la línea de los españoles. Nuestras tropas tenían ventaja sobre sus adversarios, ya que habían recibido durante todo el combate auxilio y ayuda de la población civil.
El General Gómez de Arteche nos cuenta: “Reding y sus soldados ejecutaron el plan de Castaños de un modo admirable, ésta es su gloria”. Efectivamente, el éxito del General en Jefe se hizo notar, así lo demuestran los escritos que llegan hasta nuestro tiempo. De la misma forma, Málaga, su amada patria, que recibió de forma oficial la noticia de la victoria el 25 de julio, hizo celebrar una Misa en honor a Teodoro Reding, en la iglesia de la Victoria. Hacia el mes de octubre del mismo año ofreció a S.M. Fernando VII la continuación en el gobierno de Málaga, anticipando su protección y servicios en cualquier destino en que se hallase. De nuevo se hacía un hueco en la ciudad malagueña, eso sí, ahora con la gloria entre sus manos.
Poco después se vería inmerso en otra lucha: la batalla de Balls en Tarragona. Pero el cuerpo de Reding, preso de la enfermedad y del cansancio, hubo de enfrentarse a su peor enemiga, a la cual ya no pudo ganar. El 23 de abril de 1809 le sorprende la muerte en Tarragona. La comunicación oficial llegó pronto a la Suprema Junta Central Gubernativa del Reino de Granada, firmada por Tomás Verí: “Con el mayor dolor participo a V.M: la muerte del General en Jefe de este Ejército y Principado Don Teodoro Reding, acaecida a las dos menos cuarto de la madrugada del día de hoy. Las virtudes militares que le adornaban, el celo y el patriotismo que tantas veces había manifestado a la faz de todo el Principado, derramando su sangre en su defensa, en servicio y equidad conocida y la confianza ilimitada, que se tenía en su probidad y talentos, ha causado un sentimiento general en toda la Provincia y el Ejército”.
Ahora podemos comprobar que la memoria de este suizo queda plasmada por las calles de Málaga, ornamentadas con su nombre 198 años después de su victoria en Bailén. Hombre sagaz, humilde, inteligente, tremendamente humano y cristiano. Estos son algunos de los valores que marcaron una vida llena de laureles que consiguió gracias a su entusiasmo por las causas perdidas. De esta forma hizo historia, como General en Jefe bajo las riendas de Castaños, del cuál aprendió la estrategia de la disciplina y la honradez, para salvar a un pueblo que era preso de la injusticia francesa.
A ella
Mi amada eternidad:
Miro al cielo y sólo puedo cavilar sobre qué significa ahora la palabra amor. No encuentro un sentido para esas letras, aquellas que todos dicen haber alcanzado y que para mí son tan ajenas.
Quiero que sepas que después de algún tiempo, hoy comprendo que aquello era el verdadero cariño.
Te conocí y te amé, ahora lo sé. En nuestro caso la distancia no es el olvido, sino el continuo recuerdo, originado por un infinito amor. Te necesito más que nunca, pero conozco que nuestro encuentro en la Tierra es inadmisible. Pienso en tu vida lejos de nosotros y sólo espero que estés en tu merecida gloria, y es que a veces el destino no es del todo justo.
Recuerdo los felices momentos que pasamos junto a ti, todos éramos uno, supeditados a tu compañía, nos resultabas imprescindible. El agua que calmaba nuestra sed, el fuego que encendía la hoguera, el abrigo que nos protegía del frío invierno, el ángel de la guarda que hoy nos trae la paz. Acostumbrarse a amar en la distancia se me hace amargo.
Aquellas advertencias, las que nunca quise escuchar, quedan como un tatuaje, y para el resto de mi vida quiero dejarlo marcado. Cada uno de mis actos permanece bajo la evocación de tus sabias palabras, transparentes como tu mismo ego.
Te pido que no te asustes si llaman a nuestra puerta, creo que dejaste en mí alguien cómo tú, que intentará seguir tus pasos, aunque yo no puedo llegar a existir en la inmensa bondad que te caracterizó. No te alarmes ante nuestras circunstancias, te aseguro que voy a andar con pies de plomo, cómo tu me aconsejabas, y siguiéndote nunca me equivocaré. La confianza en tu cercanía me alienta y crea en mí una coraza. Doy un trozo de ella a cada uno de nosotros, ya conoces que en algunas ocasiones se nos hace necesaria.
Amar en silencio, ahora más que nunca. Para aquellas lenguas insaciables de las desgracias ajenas, tu ser se presencia en el olvido; para nosotros, tu alma es lo único que nos queda. Sobrevivo censurando gritos retóricos al destino, y perduro tácitamente para evitar que me perciban. Ellos existen por unas imaginarias creencias, y aún siguen pensando que la indiferencia se apoderó de nosotros. ¿Pero que saben del amor? Pues para esos aquellos se lo voy a explicar: amar es vivir recordando. Sentir por un alguien de este universo es sólo parte de nuestra vida en esta Tierra, y como todo lo mundano, esta creación ha de abandonar. El amor del que yo hablo es el que persiste más allá de nuestro razonamiento, donde ese cariño se hace eterno en medio de lo infinito. Últimamente tengo la sensación de haber quedado bajo la protección de una burbuja creada por alguien. Creo que el artífice de esta pompa has sido tú. Segura estoy de tu presencia, pero aún más lo estoy de tu defensa perpetua. Atada permanezco a tu amparo, sabes que el mundo físico aguarda demasiados infortunios. Son muchas las ocasiones en las que me evado en mi mundo, no quiero ser consciente de una existencia injusta. Me limito a ese «carpe diem» que ahora vivo más que nunca. Sé que no es del todo correcto, pero tampoco lo fue tu repentino abandono.
Me desespero, me ahogo en el mar de mi único dolor, me hundo en las silenciosas lágrimas de mi alma. Tú que me conoces mejor que nadie, sabes también que mi ego queda cerrado a dialogar y abrirme al destino. Es por ello que la acumulación de palabras calladas me impiden continuar, sin poder aullar como un lobo en medio de la noche. Necesito que me des tu resuello para aprender a respirar en medio de esta locura.
Por cierto, sigo luchando por mantener ese pacto que creamos tú y yo. A veces el tramo de camino augura demasiadas piedras, y aunque me tropiezo, siempre intento levantarme. Las heridas que quedan cicatrizan pronto, sigo pensando que no me desatiendes. Y cuando llegue el día de ese final, mi triunfo lo rendiré para ti. Ése mismo que tanto amaste y el que también me ayuda a buscar las maravillas que están escondidas. Y a pesar de que el sol no brilla para mí todos los días, puedes quedarte tranquila porque estoy aprendiendo a ser feliz.
Todo esto que te cuento no es más que la apertura de un corazón que ha quedado cerrado durante largos años. A veces pienso que una palabra a tiempo hubiera sido suficiente para mantener tu alma en paz. Y es entonces cuando empiezo a creer que ha sido necesaria tu desaparición para darme cuenta de que el amor infinito existe sin condiciones; ahora, que no te tengo, me hago amiga de este sentimiento.
También conozco que me observas, y que eres consciente de mi soledad momentánea. No tengo la certeza del origen de la misma, hay ocasiones en las que pienso que son fruto del egoísmo. Quizá es que cuando la vida te ofrece el éxito soñado hay aspectos que permanecen vacíos. Es por ello que no quiero atarme a la yermo de mi fugaz desesperación, sé que no lo admitirías porque siempre estarás ahí para evitar que mi corazón vague por el desierto de la locura.
Es curioso cómo, desde que te fuiste, comenzó para mí una época enturbiada por tu ausencia, y sin embargo el tiempo no tardó en abrigarme con la dicha. Aún no comprendo tu repentina muerte, de la misma manera que tampoco deduzco la razón por la que soy merecedora de todos los reconocimientos que llegan a mí. Insisto, sé que todo esto lo percibes desde el cielo, y eso me ayuda a mantener la calma, a pensar en un encuentro fuera del cosmos, a abrirme al misticismo para hallarte en otra dimensión.
Ayúdame a perdurar en el recuerdo de tu mirada, en el anhelo de existir por un fin, en la lucha del presente y del mañana, cada día más dificultada por nuestro entorno. Conoces que a menudo nos encontramos con malas yerbas, a veces resulta difícil cortarlas, por muy buenas herramientas de las que dispongamos. Sabes también que la fuerza de la incomprensión ha secuestrado a ese ego de apariencia valiente, pero en el fondo se trata de una veleta movida por grandes ventoleras. Sin embargo, sigo confiando en que no permitirás una desafortunada caída para él, si nosotros empezamos a ser felices, creo que tampoco debería escaparse de tus manos momentos de regocijo para su persona.
No pretendo alargarme más en palabras sobrantes, quizá lo único importante de esta semblanza de nuestra existencia sea la constancia que he dejado de mi amor por ti. Ahora, y para siempre, más intenso que nunca, porque tu repentina ausencia despertó aquello que nunca supe. Te quiero.
Miro al cielo y sólo puedo cavilar sobre qué significa ahora la palabra amor. No encuentro un sentido para esas letras, aquellas que todos dicen haber alcanzado y que para mí son tan ajenas.
Quiero que sepas que después de algún tiempo, hoy comprendo que aquello era el verdadero cariño.
Te conocí y te amé, ahora lo sé. En nuestro caso la distancia no es el olvido, sino el continuo recuerdo, originado por un infinito amor. Te necesito más que nunca, pero conozco que nuestro encuentro en la Tierra es inadmisible. Pienso en tu vida lejos de nosotros y sólo espero que estés en tu merecida gloria, y es que a veces el destino no es del todo justo.
Recuerdo los felices momentos que pasamos junto a ti, todos éramos uno, supeditados a tu compañía, nos resultabas imprescindible. El agua que calmaba nuestra sed, el fuego que encendía la hoguera, el abrigo que nos protegía del frío invierno, el ángel de la guarda que hoy nos trae la paz. Acostumbrarse a amar en la distancia se me hace amargo.
Aquellas advertencias, las que nunca quise escuchar, quedan como un tatuaje, y para el resto de mi vida quiero dejarlo marcado. Cada uno de mis actos permanece bajo la evocación de tus sabias palabras, transparentes como tu mismo ego.
Te pido que no te asustes si llaman a nuestra puerta, creo que dejaste en mí alguien cómo tú, que intentará seguir tus pasos, aunque yo no puedo llegar a existir en la inmensa bondad que te caracterizó. No te alarmes ante nuestras circunstancias, te aseguro que voy a andar con pies de plomo, cómo tu me aconsejabas, y siguiéndote nunca me equivocaré. La confianza en tu cercanía me alienta y crea en mí una coraza. Doy un trozo de ella a cada uno de nosotros, ya conoces que en algunas ocasiones se nos hace necesaria.
Amar en silencio, ahora más que nunca. Para aquellas lenguas insaciables de las desgracias ajenas, tu ser se presencia en el olvido; para nosotros, tu alma es lo único que nos queda. Sobrevivo censurando gritos retóricos al destino, y perduro tácitamente para evitar que me perciban. Ellos existen por unas imaginarias creencias, y aún siguen pensando que la indiferencia se apoderó de nosotros. ¿Pero que saben del amor? Pues para esos aquellos se lo voy a explicar: amar es vivir recordando. Sentir por un alguien de este universo es sólo parte de nuestra vida en esta Tierra, y como todo lo mundano, esta creación ha de abandonar. El amor del que yo hablo es el que persiste más allá de nuestro razonamiento, donde ese cariño se hace eterno en medio de lo infinito. Últimamente tengo la sensación de haber quedado bajo la protección de una burbuja creada por alguien. Creo que el artífice de esta pompa has sido tú. Segura estoy de tu presencia, pero aún más lo estoy de tu defensa perpetua. Atada permanezco a tu amparo, sabes que el mundo físico aguarda demasiados infortunios. Son muchas las ocasiones en las que me evado en mi mundo, no quiero ser consciente de una existencia injusta. Me limito a ese «carpe diem» que ahora vivo más que nunca. Sé que no es del todo correcto, pero tampoco lo fue tu repentino abandono.
Me desespero, me ahogo en el mar de mi único dolor, me hundo en las silenciosas lágrimas de mi alma. Tú que me conoces mejor que nadie, sabes también que mi ego queda cerrado a dialogar y abrirme al destino. Es por ello que la acumulación de palabras calladas me impiden continuar, sin poder aullar como un lobo en medio de la noche. Necesito que me des tu resuello para aprender a respirar en medio de esta locura.
Por cierto, sigo luchando por mantener ese pacto que creamos tú y yo. A veces el tramo de camino augura demasiadas piedras, y aunque me tropiezo, siempre intento levantarme. Las heridas que quedan cicatrizan pronto, sigo pensando que no me desatiendes. Y cuando llegue el día de ese final, mi triunfo lo rendiré para ti. Ése mismo que tanto amaste y el que también me ayuda a buscar las maravillas que están escondidas. Y a pesar de que el sol no brilla para mí todos los días, puedes quedarte tranquila porque estoy aprendiendo a ser feliz.
Todo esto que te cuento no es más que la apertura de un corazón que ha quedado cerrado durante largos años. A veces pienso que una palabra a tiempo hubiera sido suficiente para mantener tu alma en paz. Y es entonces cuando empiezo a creer que ha sido necesaria tu desaparición para darme cuenta de que el amor infinito existe sin condiciones; ahora, que no te tengo, me hago amiga de este sentimiento.
También conozco que me observas, y que eres consciente de mi soledad momentánea. No tengo la certeza del origen de la misma, hay ocasiones en las que pienso que son fruto del egoísmo. Quizá es que cuando la vida te ofrece el éxito soñado hay aspectos que permanecen vacíos. Es por ello que no quiero atarme a la yermo de mi fugaz desesperación, sé que no lo admitirías porque siempre estarás ahí para evitar que mi corazón vague por el desierto de la locura.
Es curioso cómo, desde que te fuiste, comenzó para mí una época enturbiada por tu ausencia, y sin embargo el tiempo no tardó en abrigarme con la dicha. Aún no comprendo tu repentina muerte, de la misma manera que tampoco deduzco la razón por la que soy merecedora de todos los reconocimientos que llegan a mí. Insisto, sé que todo esto lo percibes desde el cielo, y eso me ayuda a mantener la calma, a pensar en un encuentro fuera del cosmos, a abrirme al misticismo para hallarte en otra dimensión.
Ayúdame a perdurar en el recuerdo de tu mirada, en el anhelo de existir por un fin, en la lucha del presente y del mañana, cada día más dificultada por nuestro entorno. Conoces que a menudo nos encontramos con malas yerbas, a veces resulta difícil cortarlas, por muy buenas herramientas de las que dispongamos. Sabes también que la fuerza de la incomprensión ha secuestrado a ese ego de apariencia valiente, pero en el fondo se trata de una veleta movida por grandes ventoleras. Sin embargo, sigo confiando en que no permitirás una desafortunada caída para él, si nosotros empezamos a ser felices, creo que tampoco debería escaparse de tus manos momentos de regocijo para su persona.
No pretendo alargarme más en palabras sobrantes, quizá lo único importante de esta semblanza de nuestra existencia sea la constancia que he dejado de mi amor por ti. Ahora, y para siempre, más intenso que nunca, porque tu repentina ausencia despertó aquello que nunca supe. Te quiero.
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